¡Hola! Hace rato estoy piense que piense sobre un tema y se me olvidaba que ahora tengo este blog para compartir…
¿Qué hace uno cuando se le ocurre una buena idea pero no puede desarrollarla?
Hoy en la mañana me pasó: se me ocurrió algo, me vine a Internet a ver si existía y aparentemente no (al menos no en las búsquedas que hice), me emocioné, busqué un dominio bonito como para ponerlo, pero mientras iba rumbo a GoDaddy el Alt-Tab me pasó por este formulario. Llenando esas 18 preguntas se inscribe uno para participar en la Incubadora de Ideas de Parquetec, y no pude evitar leerlas y pensar si mi idea “le llegaba”.
La fecha límite para participar es el 18 de marzo, así que no pierdas tiempo y participa!
Y aquí estoy aún. No he comprado el dominio porque lo agregaría a mi lista de dominios de ideas que “un día voy a desarrollar” y nunca llego a empezar - y como vi en el último Domingo en La Mañana, no estoy solo: casi toda la audiencia levantó la mano cuando preguntaron si alguien había comprado un dominio para una idea que aún no empezaba.
Tener una buena idea no es tan difícil. Personalmente me parece más dificil llevarla a cabo. A continuación, 5 retos para llevar una buena idea al éxito.

1. El equipo de trabajo. ¿Con quién puedo hablar sobre mi idea? El formulario sugiere una de dos cosas: o aprendes el ciclo completo de innovación (saber tener ideas, evaluarlas contra un mercado, compararla con otras, desarrollarla, propiedad intelectual, pensar en un modelo de personal que trabajaría en ellas, manejo de proyectos, presupuestar y hacer planes de negocios), o compartes tu idea con otros y juntas todas esas habilidades.
¿Pero dónde consigo a todas esas personas? ¿Y cómo sé que puedo confiar en ellas y que alguno no se va a ir a desarrollar la idea de uno con otros? Llámenme pesimista o como quieran, pero yo apuesto a que muchas ideas se van a la tumba con sus inventores, a falta de esta conjunción de astros que se ocupa para desarrollarlas.
Si creen que Sillicon Valley es un reto, intenten Serruchin Valley…
2. Propiedad intelectual. Marcas, patentes, secretos, blah blah blah. Si mi idea no pegara, entrarle a todo esto suena caro y lento. Si mi idea llegara a pegar, me arrepentiría de no haberlo hecho. ¿Entonces?
El innovador no solo es un idealista. También es un apostador.
3. El desarrollo. Si ud no programa ni la hora de su VHS, ¿cómo va a desarrollar esa idea? Y bueno, no todas las ideas son en internet… pero quedamos en lo mismo, si uno se inventara una muñeca ingeniera de software no llegaría muy lejos sin saber darle forma a esas bolitas de plástico.
Tu geek favorito acepta pagos en especie. Inténtalo! Tip: Susúrrale “Hello world” al oído.
4. El manejo del proyecto. El que logre representar un emprendimiento en un plan de proyecto formal está bateando! La secuencia de eventos de un emprendimiento va más o menos así:
Emocionado -> Programando -> Idea demostrable -> Embarca a familia y amigos cercanos -> Amigos cercanos se alejan de tanta necedad, familia no tiene opción -> Encuentra algun truco para que más gente se apunte a probar -> Frustrado con las primeras críticas -> Una semana deprimido -> Un amigo lo regaña y lo insta a seguir -> Nuevos bríos, si se puede! -> Sube la cantidad de usuarios -> Esto se esta poniendo lento -> Invierta! -> Versión 0.2 -> Te hackearon -> 3 días sin dormir -> Se vale decir gracias… -> Otro problema inesperado -> Blogueando de madrugada -> …
5. El dinero. ¿Empleados? ¿Presupuesto? ¿Plan de negocios? ¿Inversionistas? Con todo respeto por la iniciativa, si yo supiera la respuesta a todas estas preguntas, no ocuparía la ayuda de nadie. Tal vez un letrerito por ahi que diga que si uno no sabe puede ir a xxx charla informativa o que tal grupo de voluntarios le podría ayudar…
Esta parte es tal vez la más difícil pero la más real. Como ya me lo dijeron múltiples personas de mi familia:
Si su idea no produce dinero, no es un negocio: es un hobby.
Bueno, ya desahogué lo que me parece difícil, pero esto no puede terminar así.
Si usted no sabe de todos estos temas pero tiene una buena idea, no se desanime. ¡Así empezamos todos! Llene el formulario aunque aún este indeciso en enviarlo. Hágalo. Si logra que alguien en que usted confía lo lea y le ayude con la redacción, aproveche, pero si no, no se autocensure. Termínelo lo mejor que pueda y lo envía.
Si lo intenta, lo peor que le puede pasar es que le digan que no. Pero si no lo intenta, ¡ni eso le van a decir!
Finalmente, los años (y los cargos de renovación de GoDaddy) me han convencido de que hay que compartir las ideas que uno no puede desarrollar, para que otros que andan buscando qué hacer puedan intentarlas. En un futuro post estaré donando algunas.
Te gustó? Mencióname!